29 agosto, 2007

LA PROMESA


Os contaré un caso verídico, según me relató mi madre.

Transcurría la guerra civil en Encinasola, vivía una mujer, a la que llamaremos María

Tenia varios hijos, a uno de ellos lo metieron preso injustamente.

Con el corazón dolorido, y mucho temor por lo que pudiera pasar, le hizo una promesa

A la Virgen de los Remedios, de la que era devota.

La promesa era ir a su ermita a Fregenal , caminando con una docena de garbanzos en cada zapato.

Pasaron un par de días, y su hijo salio de la prisión libre de culpas, y la colmó de alegría, ahora ella tenia que cumplir su promesa, y así lo hizo.

Cojió a su borriquita y a su hija, y se fueron para Fregenal, ella caminando con los garbanzos en los zapatos. Cuando habían recorrido alguna distancia, Maria ya no podía mas, los píes le sangraban y tenía que subir a burro, con la pena de no haber podido cumplir su promesa.

Así lo intentó varias veces, pero siempre le sucedía lo mismo.

Desesperada, se fue a hablar con el cura, y le contó su historia y que estaba angustiada por no poder cumplir con su promesa.

El cura comprendiéndola le dijo; hija cuando hiciste la promesa le dijiste a la Virgen

Cuantos garbanzos pondrías en cada zapato?, ella contestó que una docena.

El cura le dijo, ; y le dijiste si tenían que ser crudos?. Ella respondió que nó

El cura contesto, ; hay tienes la solución ,cuece los garbanzos y te los pones el los zapatos.

Maria vio el “ cielo abierto”, coció los garbanzos se los puso en los zapatos, y fue feliz por que pudo ver cumplida su promesa.

AMDD.

04 febrero, 2007

La Apuesta

Me acuerdo que de pequeño mi abuela me contaba que por su época entre un grupo de amigos hicieron una apuesta haber quién era capaz de ir de noche al cementerio. Para hacer constancia de ello tenían que clavar un clavo en la tapia del cementerio por dentro. En aquella época los hombres usaban una capa para guarecerse del frío.
Uno de ellos, echándole valor, al llegar la noche decidió saltar la tapia del cementerio.
El hombre clavó su clavo en la tapia y cuando se dio la vuelta para salir del cementerio sintió como alguien le tiraba de su capa, ante tal hecho el hombre se cagó las patas abajo. Cuando al fin se atrevió a mirar para atrás se dio cuenta del gran error que había cometido ya que él mismo se había clavado la capa en la tapia.
Manuel Rodriguez.

24 noviembre, 2006

La culebra agradecida


Mi madre nació en Fuenteheridos, muy cerca de Alajar cuya patrona es la Virgen Reina de los Ángeles, de la cual era muy devota.
De pequeño siempre me contaba una historia de dos campesinos que un día que caminaban juntos hasta la ermita de la Virgen, uno le dijo al otro espera un instante que voy a silbar a ver si por casualidad vive todavía una culebra que crié desde pequeña que la tenia siempre en la choza junto a mi y a la que abandone cuando me fui de estas tierras.
A lo que el otro le respondió tu estas loco aquí va a estar esperándote la culebra, no haciéndole caso y continuo su camino mientras el otro pronunciaba silbido en espera que volviera la culebra, pasado un tiempo y viendo que el compañero no volvía decidió volver a tras a ver que es lo que pasaba.
Al llegar al sitio donde lo había dejado se encontró con la sorpresa que su compañero yacía en el suelo muerto con la culebra enrollada a su cuello, al parecer el reptil de la alegría del reencuentro se le enrollo en su cuello sin apreciar el alcance de las consecuencias, mi madre en su exageración hablaba de una culebra vieja la cual tenia hasta cerdas.
Fontenla

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